Los altos índices de hipertensión arterial, colesterol y tabaquismo observados entre los porteños en el estudio epidemiológico más grande realizado hasta hoy en América latina identifican a Buenos Aires como la ciudad de la región cuyos habitantes presentan un riesgo más elevado de sufrir un infarto u otro trauma vascular.

El alerta surge del estudio Carmela ( Cardiovascular Risk Factors Multiple Evaluation in Latin America ), que evaluó la predominancia de los factores de riesgo cardiovascular en adultos de siete ciudades de América latina: Barquisimeto, Bogotá, Buenos Aires, Lima, México DF, Quito y Santiago de Chile.

En Buenos Aires, el 12,1% de las personas de entre 25 y 64 años presentaron un riesgo cardiovascular elevado según el score de Framingham [escala internacional para valorar ese riesgo], lo que significa que tienen un riesgo superior al 20% de padecer un infarto o un accidente cerebrovascular en los próximos 10 años”

El estudio Carmela halló que los porteños de entre 25 y 34 años tienen las carótidas tan afectadas por la aterosclerosis como las de los habitantes de Santiago de Chile de entre 55 y 65 años.

Las políticas de salud deben ser implementadas a partir de datos epidemiológicos propios, ya que el impacto de los distintos factores de riesgo fue diferente en las ciudades estudiadas.

En tabaquismo nos ubicamos después de Chile, con la diferencia de que en Buenos Aires los hombres y las mujeres fuman por igual, mientras que en otras ciudades, como Quito, la mujer fuma hasta 5 veces menos que el varón.

El colesterol elevado, un elemento que participa de los procesos ateroscleróticos que obstruyen las arterias, también es un factor de riesgo de alta prevalencia entre los porteños, lo cual se debería al alto consumo de carne vacuna.

El único dato positivo para la ciudad de Buenos Aires que surge del estudio Carmela es la relativa baja prevalencia de obesidad entre las mujeres porteñas -la más baja de la región- y de los trastornos metabólicos que se asocian con el exceso de peso: la diabetes tipo II y el síndrome metabólico.

Se estima que las enfermedades coronarias, son la causa de 30.000 muertes fuera del hospital o de las salas de emergencias.

Muchas víctimas de paro cardíaco (PC), presentan fibrilación ventricular (FV), en algún momento del paro. Una RCP efectiva por parte de un testigo circunstancial, puede duplicar las tasas de supervivencia del PC, a pesar de lo cual, desafortunadamente, menos de un tercio de las víctimas de PC reciben RCP por parte de un testigo, y menos víctimas aún, reciben una RCP bien realizada, por lo que es de suma importancia, generar los recursos para que el mayor número de víctimas reciban una RCP temprana y bien realizada.

Algunos programas de RCP con reanimadores legos, han reportado tasas de supervivencia mayores utilizando RCP y desfibriladores externos automáticos (DEA), que pueden ser utilizados por reanimadores legos entrenados.

Se ha demostrado que la utilización de estos recursos por parte de reanimadores legos, respondedores iniciales en aeropuertos y casinos y de agentes de policía, han reportado mejores tasas de supervivencia, que llegan a cifras de 49 a 74 %.